De todos es sabido que un gran problema de México es la desigualdad. Es por eso que los del FISANIM hemos colaborado, con acciones concretas, por la equidad:

 

En 1991-1992, colaboramos con el Instituto Nacional Indigenista, en la estrategia para la elaboración del Primer y necesario Diagnóstico de Salud de la Niñez Indígena de México, la Secretaría de Salud aportó personal médico y coordinadores de campo. Los resultados aportaron cifras alarmantes, se encontró que el 87% de lxs niñxs indígenas padecían desnutrición crónica adaptada. Las peores condiciones de vida se encontraron en: La Montaña de Guerrero, la zona Huasteca en el estado de Veracruz, el centro de la Península de Yucatán y en los estados de Oaxaca y Chiapas.

 

En 1994, el levantamiento zapatista puso de manifiesto las carencias de la población en Chiapas, decidimos sumar esfuerzos brindando a diversas comunidades de la Selva Chiapaneca el “Programa de Nutrición para la Emergencia” dirigido a mujeres gestantes o lactantes, y niñxs menores de cinco años. Incluyó alimento enriquecido, seguimiento nutricional. Muy destacable es la labor de nuestras nutriólogas –promotoras y el de la Clínica de Esquipulas, la que también nos ha otorgado capacitación.

 

En 1997, año de la masacre de Acteal en Chiapas, apoyamos el rescate de los desplazados y el emplazamiento de campamentos en Pohló.  

 

1997-1999 extendimos nuestra cobertura del Programa de Nutrición, con tres agregados: cocinas colectivas, que nos brindaron la oportunidad para la inclusión activa de las mujeres, elaboración de manuales que servirán de material de apoyo a los aspectos educativos en la crianza de los niños, el seguimiento de talla y peso, el saneamiento del agua… y manuales de temas básicos de salud.  

 

En 2003 y hasta 2010 trabajamos con nuestro Programa de Nutrición ampliado, exclusivamente en comunidades en Los Altos de Chiapas en la zona zapatista  

 

En 2011 y hasta la fecha trabajamos con población de Las abejas de Acteal A.C., retornada a su lugar de origen, implementando el Programa de Nutrición Ampliado. Se abatió la desnutrición de 2º y 3er grado y se disminuyó el índice de fallecimiento de madres durante el parto.  

 

Desde 2013 hemos dado a nuestro Programa mayor alcance, propiciando que comenzaran por cultivar su propio alimento y echamos a andar el proyecto de Huerto Familiar o Comunitario. Se eligió reintroducir amaranto y chía por su riqueza nutricional luego, otras verduras y en época de sequía nopal. Elaboramos el noveno manual de FISANIM Cultivo del Amaranto y Chía y se dieron cursos y seguimiento en cada comunidad. Nuestro trabajo se vio enriquecido con la participación de la Universidad Nacional de Chapingo.  

 

En 2018, año de huracanes y terremotos,  sumamos esfuerzos con la sociedad civil organizada y llevamos acopio a San Cristóbal de las Casas en Chiapas, a Maninaltepec en Oaxaca, en la Ciudad de México en los albergues que lo solicitaron, y para atender la emergencia alimentaria de 16 mil familias en La Montaña de Guerrero.

 

El Programa de Nutrición del FISANIM ha contribuido a reducir la mortalidad infantil, al apoyar la nutrición de las madres durante la gestación y la lactancia, los niños tienen mayor peso y talla al nacer, se disminuyen las enfermedades infecciosas, su crecimiento es mejor, así como su desarrollo psicomotor y ya en edad escolar tienen un mejor rendimiento. Con la presencia del FISANIM ha disminuido la mortalidad infantil, esto se debe a la reintroducción del amaranto en su dieta diaria y al cuidado y seguimiento del Programa de Nutrición.